La procesión terrestre y marítima ha congregado a centenares de vecinos y visitantes en San Vicente de la Barquera. Este evento, que se celebró el 19 de abril de 2026, contó con la presencia de las consejeras de Presidencia, Justicia, Seguridad y Simplificación Administrativa, Isabel Urrutia, y de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, María Jesús Susinos. Ambas funcionarias asistieron a la fiesta de La Folía, declarada de Interés Turístico Regional, que celebró su día grande con la tradicional procesión.
Las festividades de La Folía
A mediodía se celebró una misa en la iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles, seguida del recorrido de la patrona hasta el Muelle Viejo, amenizado por las Picayas. Posteriormente, la virgen se embarcó en el pesquero ‘Siempre Santa María’, donde tuvo lugar la ofrenda floral en aguas de la costa de San Vicente de la Barquera. Dicha ofrenda congregó a la flota local, y la celebración concluyó con el regreso de la virgen al santuario, al son de los cánticos de las Picayas y la Salve Marinera.
Presencia institucional
Las consejeras del Gobierno de Cantabria estuvieron acompañadas por la alcaldesa de San Vicente, Charo Urquiza, así como por otros miembros de la Corporación municipal y diferentes representantes institucionales de la comunidad autónoma.
Impulso a La Folía
El Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera está preparando una página web específica para La Folía, con el objetivo de cumplir uno de los requisitos promocionales necesarios para recuperar la catalogación como Fiesta de Interés Turístico Nacional, otorgada por el Ministerio de Turismo.
Orígenes de la tradición
Los orígenes de La Folía se remontan a la Edad Media. Cuenta la leyenda que durante la invasión sarracena, un martes de Pascua, los vecinos de la localidad observaron cómo se acercaba a sus costas una barca sin tripulación, sin remos, sin velas, sin timón, envuelta en resplandores y guiada por la imagen de la Virgen de la Barquera. La barca llegó hasta el puerto, y tras descargar su cargamento de grano, se hundió en el mar.
En agradecimiento a la Virgen por salvarlos de la invasión, los vecinos de San Vicente de la Barquera decidieron celebrar una procesión marítima en su honor, una tradición que se mantiene hasta nuestros días.
