La presidenta de la Fundación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Fátima Báñez, y el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Javier González de Lara, han coincidido en que Andalucía atraviesa un momento de dinamismo económico, consolidándose como la segunda comunidad autónoma en número de empresas, con casi 540.000 sociedades y más de 580.000 autónomos.
Según ha detallado la CEA en una nota, ambos han destacado factores como la estabilidad institucional, los presupuestos aprobados cada año, un marco fiscal favorable a la inversión y creación de empresas, la paz social y un tejido productivo cada vez más diversificado, junto al impulso de sectores estratégicos como la digitalización y la sostenibilidad.
Ambos participaron en el encuentro ‘Empresa y talento: el reto de liderar’, organizado por la Asociación Española de Directivos (AED) y moderado por el presidente de AED en Andalucía, Marcos Contreras. En el diálogo, que ha abordado los grandes retos de la empresa en el contexto económico, Báñez señaló la «productividad directiva» como la variable diferencial clave, entendida como la capacidad de liderar una compañía combinando eficazmente talento, innovación e inversión.
En este sentido, subrayó que no se trata solo de disponer de recursos, sino de convertirlos en crecimiento y eficiencia, especialmente en un momento en el que la inteligencia artificial (IA) está redefiniendo los modelos de negocio. «Estamos en la era de la IA, pero la diferencia la marcarán las empresas capaces de transformar esa tecnología en crecimiento y productividad», afirmó. Además, advirtió que este proceso exigirá redefinir procesos, organización y capacidades internas, así como adaptar la formación del talento a la nueva realidad. Destacó que la IA supone también un reto para los equipos directivos, ya que medirá su calidad a la hora de tomar decisiones, integrar la tecnología y mantener la competitividad en el tiempo.
Andalucía, en un momento de oportunidad
El presidente de CEA destacó que «la adaptación al cambio es una cualidad absolutamente necesaria, las reglas del juego varían constantemente y el orden internacional se tambalea, por tanto, esa adaptación se traduce en velocidad de aprendizaje más que necesaria para mantenerse y crecer».
Por otra parte, afirmó que «existe una brecha entre el potencial de las empresas andaluzas y su capacidad para crecer, lo que se traduce en una limitación a su productividad», así como puso el foco en la necesidad de «conectar el talento y la formación con las necesidades de perfiles profesionales que demanda la empresa».
En este contexto, subrayaron la oportunidad que representa la inversión en hidrógeno verde en el eje Huelva-Cádiz. Además, como desafíos estructurales, señalaron el reducido tamaño medio de las empresas, el desajuste entre formación y mercado laboral, y la necesidad de una apuesta por reforzar la Formación Profesional Dual.
Sin embargo, González de Lara reclamó marcos regulatorios más flexibles y puso en valor el papel de las empresas como motor de crecimiento y empleo.
Paralelamente, Báñez y González de Lara advirtieron en Sevilla que el absentismo laboral se ha consolidado como «uno de los principales desafíos estructurales para las empresas», y coincidieron en que este fenómeno impacta directamente en la productividad y el crecimiento empresarial.
Alertaron de que el absentismo ya alcanza tasas del 7 % al 8 % —superando el 10 % en algunos sectores intensivos en mano de obra— y supone un coste superior a los 35.000 millones de euros anuales para las empresas y la Seguridad Social.
Asimismo, Báñez subrayó que el absentismo «no es un fenómeno coyuntural, sino una realidad consolidada que impacta tanto en los costes empresariales como en la organización del trabajo». Según explicó, cada día faltan a su puesto alrededor de 1,5 millones de personas en España, con un efecto directo en la productividad.
Por otro lado, González de Lara advirtió de que se trata de un reto estructural de primer orden, que requiere mayor implicación institucional: «hay que evitar simplificar este grave problema que no es solo laboral, es también social y multifactorial y necesita de un abordaje conjunto, con sensibilidad y propuestas».
No obstante, ambos coincidieron en que el absentismo responde a una combinación de factores (salud, gestión y cultura laboral) y reclamaron reforzar los servicios sanitarios para la recuperación de los trabajadores, mejorar la gestión de los recursos humanos en la empresa y reforzar la cultura en la misma, poniendo en valor la responsabilidad y la corresponsabilidad de todos.
González de Lara insistió en distinguir el absentismo injustificado, al que calificó de «insolidario», porque además impacta de forma negativa en el empleado que sí acude a su puesto de trabajo, así como en avanzar en herramientas digitales e IA para mejorar la gestión de las plantillas.
Una fiscalidad excesiva
El encuentro también abordó la percepción de pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos. Báñez señaló el impacto de la denominada cuña fiscal, que sitúa de media en más del 40 % la diferencia entre el coste empresarial de un trabajador y su salario neto. «De cada 100 euros que paga una empresa, el trabajador recibe menos de 60», explicó, abogando por medidas como la deflactación del IRPF para que los trabajadores tengan más capacidad de renta acorde con la subida de salarios realizada desde las empresas.
Por último, González de Lara advirtió de una «fiscalidad desmedida» que afecta especialmente a las clases medias y dificulta la contratación, especialmente en pymes y micropymes.

