Un equipo de investigación de una spin-off del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), ubicado en L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, ha presentado «el primer biomarcador en sangre» capaz de anticipar la progresión del deterioro cognitivo leve hacia la demencia de Alzheimer. Esta innovadora herramienta, diseñada por la compañía ADmit Therapeutics, se ha desarrollado en colaboración con el Hospital de Bellvitge, el cual ha sido el centro coordinador clínico de la investigación. Los resultados de este trabajo se han publicado en la revista ‘iScience’, según un comunicado emitido por Bellvitge este viernes.
A diferencia de otros biomarcadores en sangre que han sido desarrollados recientemente y que se utilizan para confirmar la presencia de patologías cerebrales, el nuevo test, conocido como ‘Map-AD’, es pronóstico. Esto significa que proporciona «información clínica decisiva» sobre la evolución futura de cada paciente. Además, el test ha obtenido el marcado CE-IVDR, lo que certifica que cumple con los requisitos de seguridad y eficacia establecidos por la Unión Europea, abriendo así la puerta a su aplicación clínica.
Investigación
La investigación ha incluido muestras de pacientes con deterioro cognitivo leve, así como de personas voluntarias sin afectación cognitiva, provenientes de varios hospitales catalanes y de la Fundación Cita-Alzheimer de San Sebastián. También se han utilizado muestras de los biobancos de la Universidad de Washington (Estados Unidos) y el Australian Imaging, Biomarker and Lifestyle Study.
El test consiste en un análisis de sangre cualitativo que mide nuevos biomarcadores mitocondriales, combinándolos con datos clínicos. Esto permite predecir, «con alta precisión», qué pacientes con deterioro cognitivo leve progresarán hacia la enfermedad de Alzheimer y cuáles se mantendrán estables.
Una herramienta «fiable»
Jordi Gascón, coordinador del estudio y jefe de la Unidad de Memoria del Servicio de Neurología del Hospital de Bellvitge, ha indicado que durante años se ha podido identificar la patología subyacente, pero era «muy difícil» prever la evolución clínica del paciente. En su opinión, «disponer de una herramienta fiable que anticipe la progresión es un punto de inflexión: nos permite mantener conversaciones más informadas con las familias y guiar mejor las intervenciones, ya sean preventivas, en ensayos clínicos o en relación con las nuevas terapias emergentes».

