SAN SEBASTIÁN, 27 Abr. (EUROPA PRESS) – El personal médico y facultativo de Euskadi ha denunciado que la política del Ministerio de Sanidad «parece ser la de echar balones fuera y responsabilizar a otros de su propio inmovilismo». Esta falta de rigor «dificulta seriamente la posibilidad de avanzar hacia una solución a un conflicto», por lo que han exigido una «verdadera negociación a nivel estatal» para alcanzar un pacto que dé salida a sus «justas reivindicaciones».
Convocados por el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y la Asociación de Médicos Unidos por sus Derechos (MUD), el personal médico y facultativo se ha concentrado en el Hospital Universitario Donostia en San Sebastián y en el Hospital Universitario de Cruces, en Barakaldo, iniciando una nueva semana de huelgas y movilizaciones. A pesar de las reuniones mantenidas con el Ministerio de Sanidad, desde el SME han lamentado que «no ha habido avances».
Según el SME, la ministra de Sanidad, Mónica García, parece «echar balones fuera y responsabilizar a otros de su propio inmovilismo». En su opinión, «esta falta de rigor dificulta seriamente la posibilidad de avanzar hacia una solución a un conflicto que se está alargando demasiado y que exige respuestas estructurales, no meras propuestas inviables en el marco legal actual».
ÁMBITO PROPIO
El sindicato considera «imprescindible» establecer un «verdadero acuerdo» que contemple un «ámbito de negociación propio con un sistema de representación y negociación específico para el personal médico y facultativo». Además, solicitan una nueva clasificación profesional basada en los créditos universitarios (sistema MECES), la especialización y el nivel de responsabilidad.
Entre las demandas, se incluye una jornada ordinaria de 35 horas semanales, donde «las horas que superen esta jornada sean voluntarias, se consideren exceso de jornada, se retribuyan por encima de la hora ordinaria máxima y computen para jubilación, tanto en atención primaria como en hospitalaria». También exigen la creación de un límite en la presión asistencial y que se contabilicen los años de formación MIR, FIR y BIR para la carrera profesional, así como un sistema de jubilación flexible y voluntoria entre los 60 y 70 años.
Para el SME, un pacto que contemple estos puntos «produciría un doble beneficio», ya que se lograría «una mejora sustancial de la calidad asistencial» y, a su vez, «se produciría una indudable fidelización del talento médico y facultativo».
Por otro lado, el Comité de Huelga, formado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’MEGA), ha solicitado por carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que «asuma la responsabilidad de la negociación para poder desencallar el conflicto» con médicos y facultativos, argumentando que la ministra de Sanidad «ha dejado de ser una interlocutora válida».

