Sáb. May 2nd, 2026

Evitar el estreñimiento infantil: un enfoque más allá de la fibra y el agua

Archivo - Foto de un niño pequeño aprendiendo a usar el inodoro con un poco de ayuda de su madre.

El estreñimiento infantil: mitos y realidades

Archivo - Foto de un niño pequeño aprendiendo a usar el inodoro con un poco de ayuda de su madre.

Archivo – Foto de un niño pequeño aprendiendo a usar el inodoro con un poco de ayuda de su madre. – ALEKSANDARNAKIC/ ISTOCK – Archivo

MADRID, 28 Abr. (EDIZIONES) – El estreñimiento infantil es mucho más frecuente de lo que parece y, sin embargo, sigue rodeado de mitos. Puede afectar hasta a uno de cada siete niños y representa un motivo habitual de consulta pediátrica, especialmente en etapas clave como el inicio de la alimentación sólida o en el aprendizaje del control de esfínteres.

Uno de los mensajes más relevantes que trasladan los expertos es que no basta con aumentar la fibra o la hidratación: cuando el problema se cronifica, el abordaje debe ir más allá de la dieta e incluir tratamiento farmacológico, educación familiar y cambios en los hábitos intestinales.

Además, la evidencia actual desmonta algunas creencias extendidas, como el uso de probióticos o el exceso de fibra, y pone el foco en un enfoque escalonado, donde laxantes como el ‘polietilenglicol’, junto con intervenciones conductuales, son la base del tratamiento en muchos casos.

Las señales de que algo no va bien

En Pediatría, el estreñimiento funcional se diagnostica sobre todo por la historia clínica, con criterios de Roma IV (clínico), y suele aparecer en etapas como el control de esfínteres o el inicio escolar. El tratamiento se basa en educación, en hábitos intestinales y, cuando hace falta, en laxantes osmóticos como el ‘polietilenglicol’, que es la primera opción

.

Así nos lo asegura en una entrevista con Salud Infosalus la portavoz de la Asociación Española de Pediatría, Anna Gatell Carbó, del Centro de Atención Primaria Sant Joan de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Ella detalla que a la hora de realizar el diagnóstico se emplean los criterios basados en los criterios Roma IV, que no requieren pruebas adicionales en ausencia de signos de alarma.

Para niños mayores de 4 años, se requieren al menos dos de los siguientes criterios durante al menos un mes:

  • Dos o menos deposiciones por semana en el inodoro.
  • Historia de deposiciones dolorosas o duras.
  • Historia de retención fecal (posturas retentivas o retención voluntaria excesiva).
  • Historia de heces de gran diámetro que pueden obstruir el inodoro.
  • Presencia de masa fecal en el recto.
  • Uno o más episodios de incontinencia fecal por semana.

Para lactantes y niños pequeños (menores de 4 años), los criterios se modifican excluyendo la referencia a la incontinencia o a las heces de gran diámetro hasta que el niño controle esfínteres. En la anamnesis y exploración, pesan mucho la consistencia de las heces, el dolor al defecar, la retención voluntaria, la presencia de encopresis (emisión involuntaria de heces) y los signos de alarma, como debut muy precoz, retraso del crecimiento, vómitos, distensión importante, retraso en la expulsión del meconio o mala respuesta al tratamiento, relata la doctora Gatell.

Qué es lo que debe hacerse

Con todo ello, y ante un diagnóstico, el tratamiento debe consistir en educación, en hábitos intestinales y, cuando haga falta, en el empleo de laxantes. «Las medidas dietéticas ayudan, pero no suelen ser suficientes por sí solas si ya existe estreñimiento funcional mantenido. Lo más sensato es asegurar una dieta normal para la edad, con fibra suficiente, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, y evitar que la dieta quede dominada por lácteos y por alimentos pobres en residuo», insiste.

De hecho, la pediatra catalana enfatiza que la recomendación práctica no es dar muchísima fibra de forma indiscriminada, sino ajustar la ingesta a la edad y al patrón dietético del niño. Es fundamental, ya que «la evidencia para suplementos de fibra es limitada y heterogénea».

Habla también de la hidratación adecuada, subrayando que aumentar líquidos solo tiene sentido si el niño estaba tomando poco. «No sustituye al laxante cuando ya hay impactación o retención mantenida», advierte la portavoz de la AEP. Con todo ello, mantiene que las recomendaciones dietéticas basadas en evidencia son las siguientes:

  1. Lactantes menores de 6 meses: Los zumos con sorbitol (ciruela, manzana, pera) pueden aumentar la frecuencia y el contenido
    FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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