La energía termosolar en España está recibiendo un nuevo impulso en su búsqueda por lograr la soberanía energética. Este llamado a la acción es respaldado por un consenso poco común que abarca universidades, centros de investigación y organismos tecnológicos. Instituciones como CIEMAT-Plataforma Solar de Almería, IMDEA Energía, CENER, la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Carlos III, entre otros, han coincidido en que la termosolar no es solo otra opción dentro del sistema energético, sino una pieza fundamental que falta en el mismo.
El problema de fondo de las renovables
España ha avanzado rápidamente en la adopción de energías renovables, principalmente en solar fotovoltaica y eólica. Sin embargo, existe un límite claro: estas fuentes no siempre generan energía cuando se necesita. Aquí es donde la tecnología termosolar se convierte en una solución viable.
A diferencia de otras tecnologías renovables, la termosolar permite almacenar energía en forma de calor y generar electricidad incluso cuando no hay sol. Plantas como Gemasolar, ubicada en Sevilla, han demostrado la capacidad de generar electricidad de manera continua durante las 24 horas del día, gracias a sus sistemas de almacenamiento térmico. Esto permite llevar la energía generada durante el día a las horas nocturnas sin depender de baterías externas.
Estabilidad eléctrica: lo que no se ve, pero lo sostiene todo
Un aspecto clave que a menudo se pasa por alto es la estabilidad del sistema eléctrico. Las plantas termosolares producen electricidad de forma síncrona, similar a las centrales tradicionales, lo cual aporta:
- Inercia al sistema
- Regulación de frecuencia y tensión
- Capacidad de respuesta ante desequilibrios
En un sistema que cada vez incluye más fuentes renovables variables, la estabilidad eléctrica es imprescindible.
Los números que explican por qué importa
España cuenta con una buena base en este ámbito, con 49 plantas termosolares construidas entre 2007 y 2013 y una capacidad instalada de 2,3 GW. Además, más de 1 GW cuenta con sistemas de almacenamiento térmico de hasta 8 horas. De hecho, España participa en el 86 % de las plantas termosolares en el mundo.
A pesar de estos logros, el sector advierte que no aprovechar esta ventaja sería un error estratégico.
Más que energía: industria, empleo y PIB
El impacto de la energía termosolar va más allá de la generación eléctrica. Más del 80 % del valor económico de una planta termosolar se queda en España, contribuyendo con más de 6.000 empleos directos en operaciones consolidadas y estimulando sectores como la ingeniería, la construcción, la fabricación y el mantenimiento.
En definitiva, no solo se trata de generar energía, sino de generar economía real.
Una clave inesperada: la industria
Un dato relevante es que entre el 60 % y el 70 % de la energía utilizada en la industria es de tipo térmica. Por lo tanto, electrificar cada uno de los procesos no siempre resulta eficiente. La termosolar ofrece la posibilidad de generar calor directamente, disminuyendo la presión sobre la red eléctrica y facilitando la descarbonización sin sobrecostes estructurales.
Energía y geopolítica: el contexto que lo acelera todo
La situación geopolítica actual no es casual. Existen tensiones en Oriente Próximo, riesgos en rutas energéticas clave y un aumento en los precios de los combustibles fósiles. Todos estos factores indican que la dependencia energética representa un riesgo estratégico.
La energía termosolar tiene una ventaja única: no depende de combustibles importados ni de materiales críticos. Su recurso fundamental es el sol, y España se encuentra entre los países con mayor radiación solar en el mundo.
Ahora, el debate no es si España debe apostar por las renovables; ese camino ya se ha decidido. La pregunta crucial es: ¿qué tipo de sistema energético desea tener el país? Existe una clara diferencia entre simplemente generar energía y garantizar que esta siempre esté disponible, una distinción que ya no se puede ignorar.
La capacidad de trasladar la producción solar diurna a horas nocturnas, sin depender de baterías externas, permite reforzar la estabilidad de la red eléctrica, proporcionando inercia, control de frecuencia y respuestas rápidas ante desequilibrios en un sistema cada vez más variable.
España se encuentra en una sólida posición dentro del sector, con numerosas plantas y gigavatios instalados. Más allá de la simple generación de energía, la energía termosolar impulsa el empleo, la industria y la seguridad energética, sin la necesidad de importar combustibles o materiales críticos.
