Dom. May 10th, 2026

La rosácea es más que enrojecimiento: dermatólogos advierten sobre su inflamación y efectos si

La rosácea es más que enrojecimiento: dermatólogos advierten sobre su inflamación y efectos si

Rosácea: Una enfermedad inflamatoria que afecta a miles

MADRID, 23 Mar. (EDIZIONES) – La rosácea afecta a miles de personas, pero sigue infradiagnosticada al confundirse con una piel sensible o con un simple rubor facial. Los especialistas advierten que se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que puede provocar ardor, granitos, vasos visibles, e incluso complicaciones oculares si no se trata a tiempo.

Por ello, identificar sus primeros síntomas y evitar desencadenantes como el sol, el estrés, o ciertos alimentos resulta clave para controlar los brotes y mejorar la calidad de vida. Desde la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) indican que la incidencia es similar en hombres que en mujeres, aunque es ligeramente más habitual en las mujeres. En cuanto a la edad de aparición, esta entidad científica señala que en el 80% de los casos debuta entre los 30 y 50 años.

Entrevistamos a una portavoz de la AEDV, en concreto a la vicecoordinadora del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) y fundadora de Clínica Eguren, la dermatóloga Cristina Eguren, quien nos explica que la rosácea es una enfermedad inflamatoria de la piel facial que no debe considerarse un simple problema estético.

“Puede generar molestias, empeorar la calidad de vida, y condicionar mucho el día a día de quien lo sufre. En consulta, la vemos como una alteración compleja en la que, además de rojez, también pueden aparecer flushings o episodios de rubor súbito, granitos rojos y pápulas, así como una sensación de ardor, tirantez, piel extremadamente sensible, vasos visibles, e incluso afectación ocular. En fases más avanzadas, si no se trata adecuadamente, puede llegar a producir un engrosamiento cutáneo, como ocurre en la rinofima”, advierte esta experta.

Señales tempranas de la rosácea

Subraya esta miembro del GEDET que la pista clave es que la rojez no aparece de forma aislada: “Debe alertarnos el que la persona empiece a notar un rubor fácil con el calor, con el ejercicio, con el estrés, o con ciertos alimentos; o bien que la piel arde, pica, o molesta con cosméticos que antes toleraba”.

Entre otras señales, se encuentran la aparición de granitos rojos sin puntos negros y la presencia de vasos finos visibles en las mejillas y en la nariz. “Otra señal muy típica es esa sensación de tirantez y de piel seca que, en realidad, es una piel alterada y deshidratada por una barrera cutánea comprometida”, remarca la especialista.

Además, la doctora Eguren destaca que actualmente se conoce que en la rosácea hay una influencia del eje intestino-piel y, en muchos casos, se aprecian alteraciones a nivel digestivo, que pueden estar relacionadas con la patología cutánea.

Así, aconseja que, ante el mínimo indicio de sospecha, la persona debe acudir al dermatólogo: “En cuanto una persona note que la rojez se repite, que tiene brotes de rubor frecuentes o que su piel empieza a arder o a reaccionar de forma anómala, merece la pena consultar”.

También resalta la importancia de acudir al especialista si hay síntomas oculares, ya que la rosácea puede afectar a los ojos; un diagnóstico precoz es clave para evitar complicaciones. “Esperar demasiado suele traducirse en más inflamación y más daño de la barrera cutánea; un círculo vicioso más difícil de romper y, sobre todo, en mayor sufrimiento acumulado”, agrega.

Cómo cursa la enfermedad

La portavoz de la AEDV recuerda que la rosácea aparece en brotes y presenta fases de calma y reactivación. “Muchas veces esas recaídas coinciden con picos de estrés o con cambios en el estilo de vida”, precisa Eguren.

También sostiene que, en invierno, la combinación de frío, viento, calefacción y contrastes bruscos de temperatura pueden irritar la piel y empeorar el flushing. “En primavera, en cambio, suelen influir más la aparición de alergias, el aumento de radiación solar y el calor progresivo”, concluye la experta.

Principales desencadenantes de la rosácea

Entre los desencadenantes clásicos, la dermatóloga menciona los siguientes: radiación solar, calor, frío intenso, viento, cambios bruscos de temperatura, ejercicio intenso, estrés emocional, y ciertos alimentos o bebidas, especialmente los muy picantes, muy calientes o el alcohol.

“Pero no basta mirar hacia fuera, también debemos mirar hacia dentro. El sueño deficiente, una dieta proinflamatoria, el desequilibrio de la microbiota, y el estrés mantenido también pueden desestabilizar la piel y favorecer recaídas”, asegura esta especialista.

Por ello, propone una rutina diaria basada en una correcta limpieza y exfoliación que ayuden a controlar la producción excesiva de grasa, un producto que refuerce la función barrera y otro que active, como un retinol a baja concentración, al menos de inicio. Además, menciona que hábitos que reducen la inflamación sistémica, como dormir bien, reducir el estrés, realizar ejercicio físico regularmente y revisar la alimentación son beneficiosos.

Le preguntamos si realmente existe algún alimento que debamos revisar en nuestra dieta si tenemos rosácea, y subraya que “no existe una lista universal que afecte igual a todos”, aunque admite que, con frecuencia, empeora la rosácea con alimentos picantes, bebidas muy calientes, alcohol y dietas con un perfil claramente proinflamatorio.

En su opinión, lo más útil no es demonizar alimentos de forma indiscriminada, sino observar patrones personales: “Debemos dar importancia a la nutrición antiinflamatoria y a la microbiota, porque modular el eje intestino-piel ayuda a controlar mejor y de forma integral la enfermedad”.

Se puede controlar

Con todo ello, la doctora Eguren asegura que la rosácea “puede controlarse”, un mensaje en su opinión “muy importante” porque durante años muchos pacientes la han vivido con absoluta resignación. De hecho, evidencia que el mito más frecuente que escucha en consulta sobre la rosácea es que “no tiene solución” o que hay que aprender a vivir con ella; un mensaje que, según ella, “hace mucho daño”.

Otra idea errónea muy común que se presenta en consulta, continúa, es pensar que la rosácea es solo una piel seca o sensible, y que basta con tratarla con cosmética. “Esto no solo no ayuda, sino que puede empeorar aún más la situación. La rosácea puede ser compleja, pero precisamente por eso necesita diagnóstico médico, personalización y tratamiento integral. El objetivo no debe ser resignarse al brote, sino aspirar a controlar la enfermedad y a recuperar calidad de vida”, resalta.

“Hoy disponemos de abordajes integrales que combinan tratamiento tópico, fármacos, terapias lumínicas, intervenciones láser y estrategias de modulación del eje intestino-piel. No se trata solo de quitar la rojez mediante medidas o tratamientos sintomáticos, sino de estabilizar la piel y prevenir recaídas actuando desde la raíz del problema”, concluye la dermatóloga Cristina Eguren.

FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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