Tras su paso por el Festival de Málaga, donde se presentó en la sección Series Fuera de Concurso, este viernes 24 de abril llega a Prime Video ‘Cochinas’. Ambientada en Valladolid en el año 1998, la ficción sigue a Nines, una mujer conservadora que se ve obligada a tomar las riendas del videoclub de su marido en sus horas más bajas. Para salvar el negocio, Nines decide especializarse en el alquiler de películas porno, lo que de manera inesperada da pie a una liberación sexual tardía en el barrio, sobre todo entre las mujeres.
La serie aborda temas importantes como la relación personal y social con la sexualidad ajena y propia, el deseo femenino y la «educación sexual», algo que los protagonistas consideran especialmente relevante hoy en día, cuando el contenido para adultos que antes se encontraba en videoclubs está al alcance de cualquiera en internet. «Es terrorífico pensar que cada vez niños más pequeños tienen acceso a la pornografía», lamenta Malena Alterio, quien da vida a Nines.
Alterio expresa su opinión sobre la necesidad de centrarse en la educación sexual de los jóvenes: «A ver, yo pienso que habría que hacer hincapié en la educación sexual de la gente joven, de los niños», advirtiendo que «se malinterpretan todas esas imágenes, que sacadas de contexto son muy violentas, no educan, no son reales». La actriz considera que «es peligroso», y es necesario «regularizar, cuidar y formar».
Álvaro Mel, quien encarna a uno de los empleados del videoclub, señala que «no puede ser que a día de hoy, la única educación sexual que tenga un chaval sea el porno. Y que sus dudas y curiosidades sobre el sexo y la sexualidad las resuelva entrando en internet a ver vídeos de cómo someten a una persona». Celia Morán, otra actriz de la serie, se suma a la opinión de sus compañeros reivindicando no solo una educación sexual, sino también «emocional».
DÓNDE RECAE LA RESPONSABILIDAD DE UNA EDUCACIÓN SEXUAL
Carlos del Hoyo, creador y guionista de la ficción, enfatiza que «la base de todo está en la educación» y duda que se pueda «poner cotos al mar». «Tus hijos, tus sobrinos van a acceder, desgraciadamente, a esa pornografía cada vez antes», sentencia, advirtiendo que ese momento llega, por lo que hay que inculcar que, aunque pueda servir como «acicate sexual», no es el «sexo real».
Irene Bohoyo, guionista, añade: «Yo soy madre y para mí que se regularice, a priori no me parece una mala medida, si estamos hablando aquí del tema de las redes y chavales de menos de 16». Sin embargo, matiza que esto «no quita que tú tengas que hablar de sexualidad con tus hijos», resaltando que es «imprescindible porque, además de que se lo merecen, eres tú quien debe contárselo, que no va a haber alguien que les quiera más que tú y que además ya has pasado por eso».
Tanto los responsables como los actores de ‘Cochinas’ subrayan que la educación sexual es una responsabilidad conjunta que recae en «la sociedad en general: colegios, familia, entorno». En este sentido, Morán señala a los «influencers» para que también sean «buenos referentes».
Mel reflexiona sobre la necesidad de un cambio sistémico y estructural: «No puede cambiar de un día para otro, porque es verdad que también venimos de generaciones que lo han vivido de otra manera». A él le parece «una buena pequeña pincelada» la instauración de una «asignatura de educación sexual», aunque reconoce que «queda mucho por hacer, no todo es tan fácil como ponerlo en papel, y pasa mucho por el cambio nuestro».
EL PORNO COMO EXCUSA PARA HABLAR DEL DESEO FEMENINO
Aunque el escenario central de ‘Cochinas’ es el particular videoclub de Nines, Alterio destaca que el porno «es la excusa, es el detonante para que de repente un grupo de mujeres que ni siquiera se habían preguntado en relación a su sexualidad se reúnan a hablar de ello, analizando lo que les pasa.»
Laura M. Campos, que dirige la ficción junto a Andrea Jaurrieta y Nuria Gago, observa: «Al final es un espacio de conquista», apuntando que «de ahí surge la mirada crítica de la serie». Gago resalta que en la ficción, las mujeres «empiezan a reunirse y hablar entre ellas», juzgando lo que ven en la pantalla. «Porque una cosa es el viaje individual respecto al sexo, pero es muy saludable poderlo poner en voz alta con tus compañeras».
Jaurrieta revela: «A veces pienso cómo van a recibir mis tías, por ejemplo, que son de pueblo de provincias, esta serie. Y si de alguna manera el hecho de enfrentarse con absoluta libertad a estos temas les hace replantearse si realmente están siendo felices con su propia sexualidad». Para la cineasta, el simple hecho de que la serie pueda despertar estas preguntas será un «triunfo».
LA REVOLUCIÓN DE MOSTRAR CUERPOS REALES
‘Cochinas’ aborda también el sexo como lugar de encuentro y conexión. En una subtrama, se muestra a una mujer insegura con su cuerpo, que se cree incapaz de excitar a su marido por sí misma, cuando lo que él realmente desea es mirarla. La serie busca mostrar una «diversidad corporal» que contrasta con la irrealidad de la pornografía. «Nos han marcado a fuego que los cuerpos tienen que ser perfectos y que solamente los cuerpos perfectos son los que tienen licencia para salir en la pantalla», reflexiona Alterio.
Morán denuncia que «es muy fuerte que, de la misma manera que estamos diciendo que hemos cambiado mucho con respecto a 1998, que es cuando está ambientada la serie, estemos tomando como algo revolucionario el enseñar cuerpos reales en la ficción». Y concluye: «A mí me parece loquísimo, ya no solo en el porno, sino en la ficción en general. Nos creemos super modernas y de pronto estamos huyendo de alguna manera de la realidad, de la naturalidad, de la diversidad».

