Solo se producirán 30 ejemplares. Lo que Mercedes-AMG ha creado es mucho más que una simple evolución; es una herramienta de pista sin compromisos para quienes desean experimentar la velocidad de una manera intensa y exclusiva, siempre que su garaje y su cuenta bancaria lo permitan. Cada vehículo cuenta con la firma del talento de Fórmula 1, Kimi Antonelli, una verdadera pieza de historia del automovilismo reflejada en la entrada del coche.

Dado que el bólido no necesita homologación para circular por la calle, AMG ha liberado todas las restricciones. Su base es un probado motor V8 biturbo de 4,0 litros, conocido del GT2, que ya alcanza los 707 CV. Pero aquí las cosas han cambiado: nuevos turbocompresores, función Push2Pass, y de repente, se pueden alcanzar brevemente 830 CV y más de 1.000 Nm de par, todo ello con un peso de solo 1.430 kg.
La transmisión secuencial de seis marchas está montada en configuración Transaxle en el eje trasero. Suspensiones con cuatro vías ajustables permiten una calibración precisa, mientras que llantas de magnesio en el icónico verde Petronas añaden un toque de competencia. Además, cuenta con un paquete aerodinámico que toma en serio el concepto de “activo”: louvres variables, alerones de carbono, un divisor y un sistema de reducción de arrastre (DRS) similar al de la Fórmula 1. Basta presionar un botón para que el enorme alerón trasero se despliegue mientras el GT acelera a más de 320 km/h. Con Push2Pass, la velocidad pasa a ser un asunto de locura.
Más noticias:
- Aston Martin DBS “Octavia”: el restomod más audaz de Ringbrothers
- Gordon Murray Le Mans GTR – homenaje con 24 ejemplares
- Eccentrica Pacchetto Titano: radical restomod del Lamborghini Diablo
Sichtcarbon y acentos en verde dominan el diseño interior. La placa “1 de 30” indica que eres uno de los pocos afortunados en poseer este vehículo. La firma de Antonelli le brinda un toque de leyenda a la figura del conductor. Asientos de carreras, un volante específico de Cube Controls y una célula de seguridad de competición dejan claro que aquí no se trata solo de conducir, sino de rendir al máximo.

¿Y qué se puede hacer con este magnífico vehículo? Dado que no se puede participar en competiciones (no hay homologación) y tampoco se puede conducir en vías públicas, su utilización se limita a eventos privados en circuitos de carreras.

Con un precio de 679.000 euros, neto, no cabe duda de que se trata de una inversión considerable. Sin embargo, por esa cifra no solo obtienes el AMG GT más potente de todos los tiempos, sino también un evento de entrega exclusivo en un circuito junto con un traje de carreras y un casco. Un paquete que engloba lujo, rendimiento y exclusividad; algo que solo está al alcance de unos pocos. Y si es posible, ¿por qué no hacerlo?

