MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) – El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha puesto a España como ejemplo de que «el pragmatismo verde vence al dogmatismo de los combustibles fósiles». En su discurso durante la inauguración del foro organizado por WindEurope en Madrid, insistió en reclamar a Bruselas un gravamen especial para el petróleo, en el actual contexto de crisis generado por el conflicto en Oriente Próximo.
Sánchez señaló que la guerra en Irán está «costándole a la Unión Europea más de 22.000 millones de euros» debido al aumento del precio del petróleo. Para enfrentar esta situación, defendió la adopción de medidas fiscales y regulatorias, como la petición a la Comisión Europea de un impuesto especial para el petróleo, que gravaría los beneficios inesperados y extraordinarios de las empresas petroleras y gasísticas.
El presidente afirmó que el objetivo de España es convertirse en el suministrador de Europa de «la electricidad más barata del mundo», gracias a su apuesta por las energías renovables. «No nos vamos a conformar con tener la electricidad más barata de Europa. Estamos trabajando para que Europa tenga la electricidad más barata del mundo. Ese es nuestro objetivo», subrayó.
La transición energética «no es un eslogan»
Sánchez advirtió de que la actual crisis energética global demuestra la vulnerabilidad de las economías dependientes de los combustibles fósiles y defendió la necesidad de «acelerar» la transición hacia las renovables. «La transición energética no es un eslogan, es el billete al futuro. Es la mayor oportunidad económica que existe», consideró.
Además, destacó los efectos económicos positivos de esta estrategia, señalando que en marzo los precios de la electricidad en España fueron un 20 % inferiores a los del año pasado, a pesar del encarecimiento del gas y el petróleo. «No contamos con grandes reservas de petróleo o de gas, pero tenemos el sol y el viento, un verdadero tesoro que fue menospreciado hace una década», agregó, haciendo referencia al «impuesto al sol» del gobierno anterior.
Insistió en que la transición energética impulsa el crecimiento y el empleo, indicando que España ha alcanzado cifras récord de afiliación. «Avanzar en descarbonización supone más empleos para nuestros hogares, más riqueza para nuestras regiones y más competitividad para nuestras industrias», argumentó.
Sánchez reiteró que para el año 2030, el 81 % de la electricidad en España deberá proceder de energías renovables. «Vamos a acelerar las renovables, especialmente la energía eólica, y al mismo tiempo vamos a reforzar las redes de transmisión y distribución», comprometió.
«La conexión en la red no va a ser el obstáculo que impida que sus proyectos sean una realidad en mi país», añadió, aludiendo a un plan de planificación de la red eléctrica que contempla inversiones históricas de 13.600 millones de euros para 2030, complementadas con 1.300 millones del Plan de Recuperación y 2.300 millones para proyectos de almacenamiento.
España, «mejor país para que sus inversiones sean rentables»
En este contexto, Sánchez invitó a la industria eólica a ver a España como un destino atractivo para sus inversiones, enfatizando que «es el mejor país para que sus inversiones sean rentables».
Sobre la crisis generada por el conflicto en Irán, reflexionó sobre la complejidad del suministro de petróleo, explicando que «desde un yacimiento en el Golfo Pérsico hasta los depósitos de gasolina en los coches, una gota de petróleo viaja casi 10.000 millas náuticas», atravesando numerosos países y rutas estratégicas. Alertó que «si se rompe un único eslabón de esta cadena tan larga, colapsa el sistema y las consecuencias son impredecibles», recordando episodios históricos como las crisis de 1973 y 1979.
Sánchez también destacó que «la invasión de Ucrania ha demostrado que estos shocks energéticos pueden suceder donde menos lo esperamos».
«La guerra con Irán ha sido la última advertencia»
«La guerra con Irán ha sido la última advertencia. Una carestía diaria de 10 millones de barriles de petróleo. No estamos hablando de cuellos de botella, estamos hablando de sogas que nos ponen al cuello», afirmó.
Máxime cuando subrayó que la dependencia de los combustibles fósiles seguirá generando inestabilidad. «Esto es algo que va a seguir pasando mientras se siga dependiendo de los combustibles fósiles».
Finalmente, Sánchez definió la situación actual como «especialmente grave», indicando que, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), «esta crisis es peor que las crisis de 1973, 1979 y 2022 juntas». Sostuvo que el camino a seguir es claro: «o turbinas o turbulencia», y abogó por reforzar la autonomía energética de Europa aprovechando recursos como el sol y el viento, al tiempo que criticó la lentitud de las interconexiones eléctricas, demandando una mayor solidaridad entre los Estados miembros.

