Sáb. May 2nd, 2026

Sergio García Morilla, psicólogo, afirma que cualquiera puede ser propenso a la depresión

Sergio García Morilla, psicólogo, afirma que cualquiera puede ser propenso a la depresión

La depresión no es debilidad

MADRID, 10 Sep. (EDIZIONES) – La depresión no es un signo de debilidad ni un problema exclusivo de quienes han sufrido un trauma. Según el psicólogo Sergio García Morilla, todos somos vulnerables a este trastorno y su origen está tan ligado a nuestro contexto social como a nuestra biología. ¿Por qué aumenta en niños, cómo distinguirla de la tristeza y qué mitos siguen alimentando el estigma?

Durante una entrevista con Salud Infosalus, con motivo de la publicación de ‘Cómo gestionar la depresión’ (Zenith), que ha escrito junto a la también psicóloga Tais Pérez, este psicólogo máster en psicología clínica y de la salud, y especialista en terapia cognitivo conductual, insiste en que uno de los principales mitos que ronda a la depresión es que «se piensa que la depresión es de personas débiles. Se trata de un trastorno psicológico que afecta sólo a los débiles». Sin embargo, García Morilla aclara que estas afirmaciones no son certeras, y la depresión es reconocida hoy como un trastorno multifactorial, complejo, histórico, social, y contextual, en el que «todos somos susceptibles de sufrirla».

Además, el psicólogo revela que otro mito que rodea a «este problema psicológico» es la idea de que la depresión es para toda la vida. Aclara que «es un cuadro clínico muy complejo y potente del que con la adecuada red de apoyo se puede salir y se puede pasar página».

La depresión, un problema psicológico o emocional

Asimismo, otro de los grandes mitos que rodea a esta patología es que los niños no la sufren y simplemente están tristes. Sin embargo, los niños sí pueden padecerla, y su incidencia «va en aumento». Según García Morilla, «las condiciones sociales cada vez involucran más a los pequeños y estos se ven afectados».

El psicólogo afirma que la depresión, al igual que cualquier otro problema psicológico o emocional, no es un problema meramente individual. «Depende del contexto, del momento histórico y del sentido comunitario de la sociedad actual. La persona que se deprime sufre, pero el problema, en su vertiente más amplia, es de carácter social, y hay que aclarar esa idea, sobre todo para quitar el estigma sobre la depresión como entidad y sobre la persona que la sufre».

Rechaza, por tanto, la narrativa actual sobre la depresión, que califica de «individualista y egocéntrica», donde todas las acciones están valoradas en términos de éxito/fracaso, recayendo sobre el individuo y obviando las condiciones materiales y sociales que le rodean. «Así, cuando una persona sufre, recae en sus espaldas el recuperarse para ser ‘la mejor versión de sí mismo'». Esto suma una carga de culpa adicional para aquellos que no encuentran el apoyo adecuado o cuyas condiciones no les permiten sanar.

Es por esto que García Morilla plantea la depresión no como una enfermedad mental, sino como un problema psicológico o emocional. «Esto no significa restarle importancia o minusvalorar el sufrimiento del que la padece, sino que significa poner el foco en la interacción con el contexto y en las relaciones donde está su origen y su mantenimiento. No se trata de un mal individual, meramente fisiológico», explica, añadiendo que la reacción química dentro del cerebro no es la única solución.

Por otro lado, es difícil encontrar un problema psicológico o emocional que no tenga su origen en una interacción. Como dice, «la gente no se estresa por nada, no desarrolla fobias por nada, no se deprime por nada. Siempre existe un origen, un detonante.» Lo mismo ocurre con la depresión; su impacto en el organismo es similar al de una lesión física en un deportista, afectando su estado de ánimo.

Solicitar ayuda a un profesional

Por esto, este psicólogo enfatiza que la depresión es un «cuadro complejo»; «no es simplemente estar triste». Actualmente, existen criterios objetivos que ayudan a encuadrar el problema. Uno de los indicadores a tener en cuenta es si una persona se siente profundamente triste junto a una marcada pérdida de interés o placer en sus actividades diarias, combinada con una pérdida de energía, alteraciones del sueño y del apetito durante más de dos semanas. Si se presentan estas condiciones, es aconsejable que busque ayuda profesional.

García Morilla también señala que si el sufrimiento interfiere en áreas significativas de la vida de una persona, como en sus relaciones sociales o laborales, es necesario consultar a un profesional. «Además, si el sufrimiento es considerable o está acompañado de pensamientos recurrentes sobre la muerte, igualmente es crucial buscar asistencia», concluye el experto.

FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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