
Archivo – Familia feliz en la playa. – TON PHOTOGRAPH/ISTOCK – Archivo
En una sociedad que asocia la felicidad con el placer inmediato, con el éxito o con la ausencia de problemas, son cada vez más las personas que sienten insatisfacción pese a tener cubiertas sus necesidades materiales.
Con motivo del Día Internacional de la Felicidad, un psiquiatra explica que ser feliz no es un objetivo que se alcance, sino un proceso ligado al equilibrio emocional, al propósito vital y a la calidad de nuestras relaciones. Dormir y comer bien, cuidar los vínculos, hacer 30 minutos de ejercicio al día, y aprender a gestionar el diálogo interno, son algunas de las claves respaldadas por la ciencia para mejorar el bienestar psicológico y acercarnos a una vida más satisfactoria.
Así nos lo explica durante una entrevista con Salud Infosalus Javier Quintero, director del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid y profesor de la UCM, quien reconoce que la felicidad es un «concepto complejo» y que es complicado encontrar una definición donde todos nos sintamos felices.
«Ser feliz es más que una emoción, es un estado global. Tampoco es un objetivo o un logro. Realmente es una situación de equilibrio, de bienestar emocional. Se consigue cuando lo que haces, lo que sientes y lo que piensas están alineados; cuando tus emociones, tus principios y tus valores están alineados. Todo esto se traduce en sensación de felicidad. Pero la definición de felicidad como tal no deja de ser un punto de debate», mantiene este psiquiatra.
Rechaza así la idea del imaginario colectivo de que la felicidad se corresponda con el concepto de ‘ausencia de problemas’, porque, tal y como ejemplifica, «la salud no es solo la ausencia de enfermedad».
No es lo mismo felicidad que placer
«Otra cosa distinta es lo que nos han vendido de qué es la felicidad, y nos la han vendido como una sensación hedónica, como el placer o el disfrute, y con la ausencia de dolor o de malestar; pero hay otra forma de aproximarse a la felicidad que es a través del propósito y de los vínculos sociales, que es al final lo que más peso tiene», subraya el doctor Quintero.
Nos han relacionado la felicidad con el placer, pero hay otra más ligada al propósito y a la relación con los demás. Insiste en que hay que diferenciar entre el placer y la felicidad, destacando que el placer es más una experiencia individual, mientras que la felicidad está ligada con el ‘yo’ y con el ‘nosotros’.
«El placer está más en recibir (dopamina) y la felicidad más en el dar, en la serotonina. Yo puedo hacer trampas para conseguir sensaciones de placer, como consumir sustancias, pero no tengo atajos para ser feliz», advierte.
Qué nos dificulta el bienestar emocional
Le preguntamos sobre uno de los principales problemas que muchas personas enfrentan en la actualidad: ¿Por qué, a pesar de tener más comodidades, seguimos sintiendo insatisfacción o vacío? A esto, el doctor Quintero sostiene que tenerlo todo en el plano material es «relativamente fácil» y advierte que tener una casa de 120 o 140 metros no determinará nuestra felicidad. Lo que nos hará realmente felices es tener la mente clara, saber qué queremos en la vida, cuáles son nuestros principios y valores, estar alineados con ellos y poder también compartirlos con los demás.
«Si te levantas todos los días y tienes un propósito alineado con lo que quieres hacer, será más fácil ser feliz, independientemente de los metros cuadrados de tu casa», afirma el también autor de ‘¿Cómo estás? 21 días para crear el hábito de ser feliz’ (Roca Editorial).
Defiende que, «sin lugar a dudas», lo más importante para trabajar el camino hacia la felicidad es la comunicación interna, un diálogo interior que tenemos con nosotros mismos todos los días. «Nuestro cerebro interpreta lo que nosotros mismos le contamos; si le decimos que hay algo que no es suficiente, así lo verá; mientras que si practico la gratitud, el cerebro no se agobiará porque le faltan cosas», explica.
Algunas personas tienden a vivir sumidas en la insatisfacción y, aunque les felicites por algo, ya están pensando en un ‘pero’. También hay quienes anticipan que algo les irá mal y eso les impide disfrutar de lo que tienen. “Esto es parte de nuestra comunicación interna que debemos trabajar diariamente», insiste este psiquiatra.
Además, él observa que hay personas que vaticinan constantemente problemas futuros, cuando «el 80 % de los problemas que anticipamos no van a ocurrir y, si ocurren, nuestra preocupación previa no cambiará absolutamente nada».
La aceptación de las emociones también cuenta
Recuerda un aspecto crítico de la vida: la pérdida de un ser querido. «La aceptación de la emoción tiene un sentido, duele si pierdo a mi padre, pero si tengo duelo, es bueno porque me ayuda a procesar la pérdida. Debo trabajar en la aceptación de las emociones, todo tiene un sentido. Si un día estoy más preocupado, será por algo; si estoy más triste por algo que me afecta, debo aprender a gestionarlo, procesarlo y aceptarlo», explica.
<p"Es fundamental entender que "el daño no es evitable, pero el sufrimiento sí es opcional", afirmando que la clave está en cómo aceptamos lo que nos ocurre y nuestras emociones ante los acontecimientos cotidianos.
Mejorar el bienestar emocional
Finalmente, le preguntamos al director del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid sobre hábitos o cambios en el estilo de vida que tienen una mayor evidencia científica para mejorar el bienestar emocional. Él señala, sin dudar:
- Dormir bien: descanso con buena calidad de sueño de 7 a 9 horas.
- Comer bien: seguir una dieta saludable.
- Hacer 30 minutos de ejercicio diario: y que el ejercicio esté adecuado a la situación física de cada uno.
- Cuidar a tus personas importantes: conectar con los demás es vital; es esencial pasar tiempo con amigos o familiares sin dispositivos digitales de por medio.
- Desconectar del día a día: nuestro cerebro necesita momentos de quietud para pensar en cómo estamos. Si estás en la parada del autobús, aprovecha esos minutos para escuchar música o simplemente reflexionar. Aprende a estar contigo mismo y a encontrar tu propósito, lo que realmente tienes que valorar en la vida.
Desde ahí, se pueden trabajar otros aspectos, como la meditación, pero siempre empezando por lo más sencillo, ya que quienes buscan trascender lo básico deben comenzar con estos hábitos fundamentales.
