Durante años se ha considerado que todo lo que ocurre en un embarazo recae sobre los hombros de la madre, como si la salud y la historia del padre no fueran relevantes. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores ha decidido modificar esta perspectiva, poniendo la atención en los hombres desde sus primeros años y a lo largo de su vida reproductiva.

El papel del padre en el embarazo que la ciencia había ignorado
Una nueva investigación de la Universidad de Southampton (Reino Unido) y sus socios internacionales resalta el papel significativo, aunque frecuentemente poco reconocido, que la salud y el bienestar de los padres tienen en la configuración del embarazo y en los resultados para el niño. El estudio, publicado en la prestigiosa revista ‘The Lancet’, cuestiona el enfoque tradicional de la atención durante el embarazo, que se ha centrado exclusivamente en el comportamiento de las madres.
Según el profesor Keith Godfrey, autor principal del estudio en la Universidad de Southampton y el Centro de Investigación Biomédica (BRC) del Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención (NIHR), «hasta ahora, la investigación sobre la influencia de los padres en el embarazo y la paternidad ha sido descuidada». Sin embargo, este cambio de enfoque está ocurriendo, dado que «cada vez es más evidente que los padres tienen un impacto real en el embarazo». Su salud y comportamientos, como su peso, consumo de sustancias y edad, pueden influir en el embarazo y el desarrollo del niño, no solo en el de la persona embarazada. En ciertos aspectos, «la influencia del padre es incluso más fuerte que la de la madre», agregó Godfrey, señalando que algunos de los efectos se relacionan con las experiencias de la infancia del padre.
Esta revisión transdisciplinaria utiliza evidencia de las ciencias biológicas, conductuales y sociales para crear un marco que enmarca el rol de los hombres en la preparación para el embarazo y la paternidad, conocida como «salud preconcepcional».
La doctora Danielle Schoenaker, también de la Universidad de Southampton y coautora de la investigación, indicó que «nuestros hallazgos demuestran que las experiencias vividas por un hombre en sus primeros años de vida, incluyendo el estrés, la salud física y mental, el entorno y la educación, influyen en su salud durante sus años reproductivos». Estos factores pueden, a su vez, afectar la salud y los hábitos de salud de su pareja antes y durante el embarazo, así como tener efectos biológicos directos en el feto en desarrollo.
La infancia del padre también podría dejar huella
La investigación aborda cuestiones éticas destacando que cargar toda la responsabilidad de la salud futura de un niño en el progenitor que da a luz refuerza ciertos prejuicios de género. Los investigadores enfatizan que responsables políticos, organismos de salud pública, médicos, investigadores y los propios hombres tienen un papel que jugar en la mejora de la salud preconcepcional.
«Invertir en el bienestar de los niños y los jóvenes es fundamental para reducir las desigualdades en salud y mejorar los resultados para las generaciones futuras. Sensibilizar sobre la importancia de la salud masculina no resta importancia al bienestar de las mujeres y las personas embarazadas. Más bien, constituye un llamado colectivo para garantizar que los hombres y sus parejas estén preparados para brindar apoyo, ser aliados y cuidadores antes, durante y mucho después del embarazo», concluyó el profesor Godfrey.

