Las Palmas de Gran Canaria, 23 Abr. (EUROPA PRESS) – El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha afirmado que iniciativas como la regularización extraordinaria de migrantes aprobada por el Gobierno de España deberían haberse originado a partir de un acuerdo a nivel nacional, con el fin de no dejar espacio a discursos «de ultraderecha, fascista y xenófobo», como el que promueve Vox.
En declaraciones al programa ‘Más de Uno’ en Onda Cero, Clavijo ha manifestado su inquietud ante la falta de información por parte del Estado sobre esta situación. «Se producen colas, desconcierto y el tratamiento al inmigrante no es digno; además, se tensan mucho los servicios públicos, generando malestar», observó.
Crítica a la política migratoria actual
Clavijo lamentó que la política actual a nivel nacional se caracteriza por ser una política «de los efectos, del anuncio y de la polarización». Reiteró que siempre ha sido partidario de la regularización de los migrantes, ya que se trata de personas que «ya están aquí» y que deberían contribuir al desarrollo económico en lugar de ser empujadas hacia la economía sumergida.
El presidente subrayó que esta regulación es un reflejo del «absoluto fracaso de la política migratoria de la Unión Europea y del Gobierno de España, así como el fracaso en el control de nuestras fronteras». Además, recordó que los flujos migratorios seguirán en aumento, ya sea por Canarias o por el Mediterráneo, debido, entre otras razones, a la supresión de la cooperación internacional tanto por parte de Estados Unidos como de la Unión Europea.
Necesidad de un acuerdo a nivel nacional
Clavijo enfatizó que ante esta situación, es imprescindible establecer una regularización que surja de un acuerdo nacional y una coordinación efectiva entre las Comunidades Autónomas y el Estado. Esto permitiría afrontar la cuestión migratoria «con seguridad y dignidad».
Finalmente, concluyó que la falta de diálogo, que él considera imprescindible y necesario para poder coordinarse, transforma algo que «a priori» puede parecer positivo en un «lío monumental», aumentando así el malestar social y ofreciendo más oportunidades a discursos de derechas radicales.

