Mié. May 13th, 2026

Descubrimiento de fósiles en China revela que la evolución animal comenzó millones de años antes

Descubrimiento de fósiles en China revela que la evolución animal comenzó millones de años antes

Descubrimiento de la Biota de Jiangchuan

En el suroeste de China, en la provincia de Yunnan, un yacimiento conocido como la biota de Jiangchuan está obligando a revisar el calendario de la evolución animal. Un equipo de investigadores ha reunido más de 700 fósiles fechados entre 554 y 539 millones de años y los ha descrito en un estudio publicado el 2 de abril de 2026 en la revista Science.

La idea clásica sostenía que la gran diversificación llegó con la «explosión cámbrica», hace aproximadamente 535 millones de años. Sin embargo, este nuevo hallazgo presenta un puente más claro entre el Ediacárico y el Cámbrico, mostrando animales que se parecen a grupos que anteriormente solo se habían observado después. ¿Y si la explosión fue, en gran medida, el final de una historia que ya se estaba desarrollando en el fondo del océano?

¿Qué es la biota de Jiangchuan?

La biota de Jiangchuan es una colección de organismos fósiles hallada en Yunnan, en el suroeste de China. El trabajo fue liderado por un equipo de la Universidad de Yunnan, y en las campañas también participaron investigadores de la Universidad de Oxford, con expediciones que se reforzaron en 2024.

Lo notable no es solo la cantidad, sino la calidad de conservación de muchos de los cuerpos. En lugar de quedar como simples huellas en areniscas, estos fósiles aparecen como finas láminas ricas en carbono, un tipo de conservación más típico de yacimientos célebres del Cámbrico como el Burgess Shale.

En el comunicado del equipo, Gaorong Li resumió: “Nuestro descubrimiento cierra un vacío importante en las primeras fases de la diversificación animal”. Su conclusión es clara: muchos animales complejos que normalmente asociamos con el Cámbrico ya estaban presentes antes.

Un hueco en la historia de la vida

La transición entre el Ediacárico y el Cámbrico siempre ha sido un rompecabezas. El Ediacárico presenta fósiles de formas extrañas y difíciles de clasificar, mientras que el Cámbrico ya parece un catálogo de planes corporales «modernos». Por ello, se discutía si había un salto real o si faltaban pruebas.

Paralelamente, estudios moleculares y fósiles de rastro ya apuntaban a una diversificación anterior, pero el registro corporal del Ediacárico era limitado. La biota de Jiangchuan encaja justo en este vacío, aportando cuerpos blandos con detalles anatómicos en un intervalo clave.

Luke Parry, coautor del estudio, describió este hallazgo como una “comunidad de transición”, donde el “mundo raro” del Ediacárico empieza a dar paso al Cámbrico. En conjunto, el trabajo avanza el inicio de esta diversificación al menos cuatro millones de años hacia atrás.

Fósiles que se conservan como una película

Un «film carbonoso» es el resultado de la compresión de un organismo, dejando una película bidimensional de carbono en la roca. Aunque no es un cuerpo tridimensional, a veces conserva detalles que se pierden con otros modos de fosilización.

En Jiangchuan, esta conservación deja ver estructuras como tubos digestivos y partes relacionadas con la alimentación y el movimiento. Esto marca una diferencia considerable, permitiendo una comparación más confiable de estos animales con grupos del Cámbrico y linajes actuales.

Ross Anderson, coautor del estudio, advirtió de un punto que cambia el enfoque: “La ausencia aparente de estos grupos complejos en otros yacimientos del Ediacárico puede reflejar diferencias de conservación, más que una ausencia biológica real”. Si esto es cierto, el registro fósil estaba viciado y este yacimiento actúa como una ventana hacia el pasado.

Bilaterales y deuteróstomos antes del Cámbrico

Entre los fósiles encontrados, hay animales con simetría bilateral, aquellos que cuentan con un lado derecho y otro izquierdo en espejo. Este es el plan corporal más común hoy en día, incluido en humanos, y se asocia con una movilidad más eficiente y una organización interna más compleja.

El organismo más abundante del conjunto es un animal con aspecto de gusano, del tamaño aproximado de un dedo índice, anclado al fondo mediante un disco. Se han recuperado 185 ejemplares, sugiriendo que no fue un “accidente” evolutivo, sino parte habitual de aquel paisaje submarino.

Lo más relevante, por lo que implica para nuestro propio linaje, es la presencia de fósiles que podrían ser los deuteróstomos más antiguos conocidos. En el yacimiento aparecen formas con cuerpo en U, sujetas al lecho marino con un tallo y tentáculos, relacionadas con el grupo que hoy incluye a estrellas de mar y los llamados “gusanos bellota”.

Un fondo marino con algas y rarezas

A través de años de búsqueda, Fan Wei, uno de los responsables del trabajo de campo, explica que encontraron sitios con “las condiciones adecuadas” donde los fósiles de animales se preservan junto con abundantes algas. Este detalle sugiere un ecosistema rico, no solo una colección aislada de organismos raros.

La fauna, además, no forma un catálogo ordenado. Muchos ejemplares combinan tentáculos, tallos, discos de anclaje y estructuras de alimentación que podrían darse la vuelta, rasgos que no encajan bien con especies previamente descritas. En el comunicado, Frankie Dunn incluso comentó que uno de los fósiles “se parece mucho al gusano de arena de Dune”.

También se han identificado posibles ctenóforos tempranos y bilaterales con adaptaciones de alimentación complejas. De este modo, el final del Ediacárico ya no parece un páramo de formas simples, sino un escenario donde la diversidad se estaba calentando antes del gran salto cámbrico.

Las preguntas que quedan sobre la mesa

Este hallazgo no cierra el debate, sino que lo refine. Una pregunta clave es si comunidades similares existieron en otros lugares, pero no se conservaron de la misma manera, o si Jiangchuan fue un caso especialmente «afortunado» por su preservación.

Otra cuestión se refiere al contexto ambiental. Durante el Ediacárico, la Tierra era bastante diferente, con niveles de oxígeno mucho más bajos y un clima que había atravesado etapas extremas, como recuerda Reuters. Entender ese escenario ayuda a conectar biodiversidad y condiciones oceánicas, evitando explicaciones simplistas.

Para el lector actual, la idea es simple. La biodiversidad se construye con tiempo, con ecosistemas que funcionan y con un registro fósil que a veces nos engaña, tanto por lo que conserva como por lo que no. Y cuando aparece una “ventana” como esta, se nota.

El estudio ha sido publicado en Science.

FUENTE

Constanza Sanchez

Por Constanza Sanchez

Soy periodista especializada en comunicación digital y producción de contenidos multimedia. Combino redacción, análisis de audiencias y SEO para crear historias claras y relevantes. Me enfoco en formatos innovadores, narrativas visuales y en desarrollar contenidos que conecten con comunidades diversas en entornos informativos dinámicos.

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