
PAMPLONA, 21 Abr. (EUROPA PRESS) – El Gobierno de Navarra ha presentado este martes la Estrategia de Vivienda Rural, un «nuevo instrumento de planificación específico para garantizar el acceso a una vivienda digna y asequible» en los municipios rurales de la Comunidad foral. En estos lugares, los principales problemas son la escasez de oferta de vivienda y la inadecuación del parque residencial.
La nueva estrategia apuesta por la rehabilitación, la movilización de suelo y el fomento de modelos «alternativos» para combatir la escasez de vivienda. La presentación tuvo lugar en la Casa de Cultura de Olite, donde participaron la vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias del Gobierno foral, Begoña Alfaro; el alcalde de Olite, Josu Etxarri; la directora general de Vivienda, Elga Molina; y el director gerente de Nasuvinsa, Javier Burón, junto a alcaldes y representantes de otros municipios.
Para elaborar la estrategia, que ha sido liderada por la Dirección General de Vivienda y desarrollada por Nasuvinsa, se contó con la participación de 167 entidades municipales que colaboraron «de forma activa tanto en la definición del diagnóstico como en el establecimiento de medidas concretas».
El plan de acción previsto para desarrollar la estrategia durante 2026 y 2027 cuenta con un presupuesto de 50 millones de euros, los cuales se distribuirán en inversiones directas para la realización de obras, convocatorias de subvenciones, impulso de cooperativas de viviendas, planes de rehabilitación e industrialización, así como 1,3 millones de euros para la implementación de los distintos servicios.
El diagnóstico inicial ha detectado que el medio rural «se enfrenta a una crisis de oferta disponible y a un problema de adecuación del parque residencial, agravado en varios casos por la despoblación». Aunque la media en el ámbito rural es de 1,38 viviendas por hogar, una parte significativa del parque residencial es inhabitable porque las viviendas están vacías o no son movilizables.
De hecho, «el 90% de los municipios rurales considera muy grave la escasez de vivienda en alquiler, y cerca del 30% de la población tiene una demanda de vivienda desatendida», según el informe. Las principales causas de este bloqueo son la falta de habitabilidad del parque construido, las restricciones normativas urbanísticas y la baja rentabilidad para el sector privado.
Una estrategia que se ajusta a cada territorio
El nuevo plan se dirige a las localidades que no están incluidas en la declaración de Zona de Mercado Tensionado, aceptando que las realidades de cada territorio «son muy dispares y requieren acciones diferenciadas». La estrategia divide los municipios en cuatro clústeres para adaptar las medidas a la realidad específica de cada localidad, alejándose de enfoques urbanos que no funcionan en el medio rural.
Asimismo, la estrategia se articula en cuatro ámbitos de actuación conectados que «responden a las políticas de la Dirección General de Vivienda: oferta, demanda, recursos transversales y gobernanza».
En las medidas concretas, se prioriza la rehabilitación, incluyendo ayudas específicas para viviendas vacías y edificios de titularidad municipal. También se propone fomentar la Bolsa de Alquiler, adaptando requisitos y condiciones económicas a la realidad rural. La Dirección General de Vivienda ya trabaja en convocatorias específicas de subvenciones, destacando las destinadas a la adecuación de viviendas que se ceden a esta bolsa. Esto permitirá cubrir los costes necesarios para que estas viviendas sean alquiladas, pudiendo la propia Administración foral realizar algunas de estas obras.
La estrategia considera también la promoción de vivienda protegida, para lo cual «existen características concretas y un análisis normativo específico para el ámbito rural que se aleje de los contextos urbanos». Se prevé el desarrollo de nuevas promociones públicas que respondan a la demanda real y el impulso de la colaboración pública-privada.
Además, el documento contempla nuevos modelos residenciales que amplían las opciones de acceso a la vivienda en el medio rural, como la vivienda colaborativa en régimen de cesión de uso y el alquiler asequible. La innovación es un punto clave destacado en la estrategia, que se dirige tanto a la rehabilitación como a la construcción de nuevas viviendas.
Finalmente, se proponen medidas para facilitar el acceso a la compra mediante subvenciones específicas, incentivos fiscales y el desarrollo de instrumentos financieros que combinen la adquisición y la rehabilitación de vivienda. Se tiene en cuenta un conjunto de «medidas transversales y de gobernanza» que buscan mejorar el conocimiento del mercado residencial a través de la recopilación de datos y la ampliación del Observatorio de la Vivienda de Navarra.
También se planea «la mejora de la atención al público» mediante la creación de una ventanilla única de vivienda y herramientas de asesoramiento para las entidades locales, que mejorarán la información y las tareas de inspección de la Dirección General de Vivienda. Complementariamente, se propone un modelo de «gobernanza compartida», que articulará la Mesa de Vivienda Rural y la Comisión de seguimiento municipal, permitiendo coordinar a las distintas administraciones y garantizar la participación activa de los municipios en el seguimiento continuo de la estrategia.

