
SANTANDER, 16 Abr. (EUROPA PRESS) – La pasarela costera de El Bocal, en Santander, colapsó el pasado 3 de marzo, provocando la muerte de seis estudiantes y dejando herida grave a otra chica. El incidente se debió a la rotura de un herraje por efecto de la corrosión, lo cual causó un fallo en la unión de apoyo de vigas secundarias de la estructura de madera sobre vigas principales.
La causa última del colapso, según el perito judicial designado por la jueza que investiga el caso, radica en el fallo de la unión de apoyo de las vigas secundarias sobre las vigas principales. Este fallo se produjo por un cortante vertical sobre el herraje, tras haber perdido su sección resistente por efecto de la corrosión. La rotura ocurrió en la zona de pliegue de la chapa.
El ingeniero de Caminos que realizó la inspección ‘in situ’ del puente el pasado 2 de abril, Jueves Santo, concluyó en su informe que «no hay constancia de la existencia de un plan de mantenimiento» de la pasarela, construida en 2014. A su juicio, el mantenimiento realizado fue «insuficiente» y la labor de inspección, «negligente, si es que se llegó a hacer».
El informe, que consta de 59 páginas y está acompañado de un amplio reportaje gráfico, aborda también la intervención de la Demarcación de Costas en julio de 2024. Se señala que las reparaciones realizadas se centraron en «las barandillas» del puente, pero «no se llevó a cabo ninguna actuación sobre la estructura de madera, ni sobre los herrajes, ni sobre la tornillería de las uniones estructurales».
Asimismo, se realizaron trabajos destinados a «garantizar la seguridad de utilización frente al riesgo de caídas por el lateral de la pasarela», pero no se implementaron medidas encaminadas a asegurar la integridad estructural de la misma.
Respecto a los materiales utilizados, el perito destaca que los herrajes de sujección de las vigas secundarias de la pasarela siniestrada deberían haber sido «de acero inoxidable», un tipo específico debido a la cercanía al mar, en lugar de «acero galvanizado» como se contempla en el proyecto. También se señala que los estribos existentes «presentan un muy alto grado de deterioro por corrosión», hasta el punto en que un trozo de herraje roto que recogió «se deshizo en las manos».

