
SANTANDER, 22 Abr. (EUROPA PRESS) – La venta ambulante en Cantabria suma 1.920 establecimientos no sedentarios, lo que supone uno por cada 310 habitantes. Este sector da empleo directo a 733 personas, tanto en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos como en el Régimen General.
Compuesto por 242 empresas, en su mayoría autónomos, el sector alcanzó en 2023 una cifra de negocio de 13,08 millones de euros, lo que representa un descenso del 38% respecto a 2019. La inversión en activos ha caído un 79% desde ese mismo año, y el empleo se ha reducido también un 38% en comparación con el periodo previo a la pandemia. Según el consejero de Comercio, Eduardo Arasti, esto «evidencia claros síntomas de ajuste estructural, con menor rentabilidad, caída de la inversión y un acusado envejecimiento de la población activa.»
Estos son algunos de los datos del primer estudio sociológico realizado sobre la venta ambulante en la Comunidad Autónoma, que el consejero valoró junto con el presidente de la Asociación para la Gestión y Modernización del Comercio Urbano y Mercadillos (GESCOMER), Carlos Martís, y el presidente de la Federación Cántabra del Comercio Ambulante, Guillermo Martínez, así como las organizaciones del sector.
El estudio ofrece un diagnóstico riguroso de su realidad económica, social y cultural, y se suma a la aprobación de una ordenanza tipo para regular la venta ambulante, acordada en las jornadas celebradas el pasado mes de noviembre en el Palacio de La Magdalena. Esta medida permitirá a los ayuntamientos, junto a la Federación de Municipios de Cantabria (FMC), disponer de un marco regulatorio uniforme y actualizado.
Además, la ordenanza incorpora medidas destinadas a favorecer el relevo generacional, simplificar los trámites administrativos y fomentar la resolución extrajudicial de conflictos a través de la Junta Arbitral de Consumo. El estudio dibuja un panorama general del sector, que es históricamente arraigado en Cantabria, con muchos mercadillos que superan los 25 años de antigüedad e incluso algunos que cuentan con más de 200 años de historia.
PERFILES Y HÁBITOS DE COMPRA
El estudio define el perfil mayoritario del comerciante ambulante en Cantabria como un hombre de nacionalidad española, mayor de 55 años, con más de 20 años de experiencia en el sector y dedicado principalmente a la venta de textil y calzado. Su nivel educativo es básico o medio y desarrolla su actividad entre cinco y seis días a la semana.
Entre las problemáticas detectadas destacan el envejecimiento del sector y la falta de relevo generacional, el bajo nivel de formación que dificulta la digitalización, la percepción de tasas y trámites administrativos elevados, el escaso asociacionismo y la falta de innovación comercial.
En cuanto al perfil del consumidor de la venta ambulante, el estudio identifica mayoritariamente a mujeres de entre 45 y 70 años, especialmente mayores de 55, con un ámbito de consumo local o comarcal y un nivel socioeconómico medio o medio bajo. Sus hábitos de compra son principalmente semanales o quincenales, motivados por el precio, la cercanía, la sociabilidad y la frescura de los productos.
Los artículos más demandados son los de alimentación, textil, calzado y plantas. El grado de satisfacción general es alto, con valoraciones entre 7 y 9 sobre 10, aunque se señalan como aspectos peor valorados las infraestructuras, el aparcamiento y la falta de información digital.
El análisis también aborda la situación municipal y territorial del sector, con la participación del 100% de los ayuntamientos encuestados. La mayoría carece de ordenanzas actualizadas, ya que son anteriores a 2010, y presentan infraestructuras desiguales, con carencias en suministros de agua, electricidad, aseos y servicios de limpieza en muchos municipios. Las zonas turísticas y las cabeceras comarcales disponen, en general, de mejores instalaciones, mientras que en los municipios sin mercadillo el abastecimiento se realiza mediante camión tienda de carácter semanal.
Entre los principales retos identificados se encuentran el envejecimiento tanto del sector como del público consumidor, la insuficiencia de infraestructuras, el bajo nivel de digitalización, la falta de normativa actualizada y la creciente competencia del comercio online.
PROPUESTAS
En este sentido, el estudio propone diversas líneas de actuación para hacer frente a estos desafíos, como la implantación de una ordenanza marco y la creación de una mesa regional del sector; la modernización de las infraestructuras; el desarrollo de la marca ‘Mercados de Cantabria’; la puesta en marcha de una plataforma digital regional; el impulso a la formación y al relevo generacional, así como la promoción de mercadillos temáticos vinculados al turismo sostenible.
Tanto Guillermo Martínez como Carlos Martís han destacado la «buena actitud de la Consejería para apoyar la modernización y la profesionalización del comercio ambulante». Ambos han indicado que este sector juega un papel esencial «en la lucha contra la despoblación en zonas rurales donde el único canal de abastecimiento es el mercadillo» y han subrayado el «fuerte arraigo» de los mercados en Cantabria, algunos con hasta 200 años de existencia.
Finalmente, han resaltado que se debe «trabajar para que los mercados se conviertan en un instrumento dinamizador de las economías locales» mediante un trabajo conjunto entre las administraciones y los comerciantes.
En la reunión, celebrada en el despacho del consejero, también participaron el director general de Comercio y Consumo, Rosendo Ruiz; el presidente del Grupo Lábaro-Vendedores del Norte Sociedad Cooperativa, Sebastián Díaz; el presidente de APDEVA, José Alfredo Vargas, y su secretario, Enrique Fernández; así como una de las vocales de la Federación Cántabra del Comercio Ambulante, Laura Maestro.

