ZARAGOZA, 12 Mar. (EUROPA PRESS) – El Gobierno de Zaragoza ha expresado su «más absoluta indignación y perplejidad» ante lo que califica como «un insulto a la inteligencia de los zaragozanos» por parte del Gobierno central en materia de vivienda, al ofrecer cinco parcelas para vivienda pública que en realidad son suelos rurales sin desarrollar.
Así lo ha manifestado el consejero municipal de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, y portavoz del Gobierno municipal, Vítor Serrano, al referirse a la oferta de venta de suelos por parte del Gobierno de España a través de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria S.A. (SAREB), la cual ha sido recibida en el Ayuntamiento de Zaragoza.
“Lo que nos han puesto sobre la mesa no es una oferta de colaboración institucional; es un agravio comparativo flagrante y una muestra de falta de sensibilidad sin precedentes”, resumió Serrano.
La SAREB remitió el pasado 3 de marzo una oferta de suelos al Ayuntamiento de Zaragoza mediante una carta, un listado de parcelas para la construcción de vivienda pública y su oferta económica, junto a un dossier –parcialmente ilegible–.
“La SAREB pretende que los zaragozanos aceptemos 5 suelos que, siendo realistas, parecen haber sido seleccionados por ser los menos atractivos y eficientes de su cartera. Mientras en otras ciudades de España vemos cómo se firman convenios ambiciosos, aquí se nos ofrece una oferta insuficiente y vergonzosa”, dedujo Serrano.
Las 5 parcelas
La oferta remitida al Ayuntamiento de Zaragoza contempla la venta de 5 parcelas distintas en el barrio rural de La Cartuja. Cada una tiene distintos titulares catastrales de las que la SAREB solo posee entre el 6,58 y el 35,6% de la titularidad, todas por un importe global de 319.950 euros.
La documentación ha sido analizada por la Unidad de Proyectos y Valoraciones del Servicio de Suelo y Vivienda del Ayuntamiento de Zaragoza, cuyos técnicos indican que una de las parcelas «está en situación básica de rural y sin posibilidad de desarrollo urbanístico alguno».
Hay otras tres parcelas similares que «no pueden considerarse como suelos finalistas disponibles para su destino al uso residencial u otros servicios públicos, al no disponer de reparcelación aprobada ni contar con los servicios urbanísticos mínimos requeridos», y una quinta parcela «ya está siendo destinada al uso público dotacional y cuya propiedad íntegra será obtenida de forma gratuita con el preceptivo proyecto de reparcelación», ha detallado.
Además, los funcionarios municipales reprochan a la SAREB que «todos los bienes ofrecidos son porcentajes de la propiedad en proindiviso con otros propietarios, lo cual no solo no permite el uso directo de las parcelas, sino que dificulta su desarrollo».
«Casi ofensivo»
En definitiva, ha destacado Vítor Serrano, «es incomprensible y casi ofensivo que, teniendo la SAREB y el Estado suelos mucho más atractivos y estratégicos en nuestra ciudad, decidan guardárselos en el cajón mientras nos ofrecen unas migajas que, además, ni los tienen al cien por cien, ni pueden desarrollarse en buena parte, ni responden a la urgencia habitacional real».
Serrano puso en contexto la situación y recordó que «solo en los suelos de la antigua Aceralia, en El Arrabal, la SAREB podría cedernos suelos listos para la construcción, donde tienen capacidad para 440 viviendas y que todavía no han movido», mientras que en otros desarrollos urbanísticos en la Z-30 y en La Jota hay suelos con capacidad para más de 500 viviendas.
Sin embargo, «y sin ir más lejos, a finales de 2025, la SAREB firmó con Cataluña la cesión a través de SEPES de un total de 13.000 pisos y 300 solares para vivienda asequible».
“Vivimos una crisis de vivienda que afecta a nuestros jóvenes y a nuestras familias. Zaragoza ha demostrado capacidad de gestión y voluntad política para construir vivienda pública, pero necesitamos que el Gobierno de España reme a favor, no que nos ponga palos en las ruedas”, instó Vítor Serrano, quien remarcó que «no aceptaremos que el Gobierno de Sánchez convierta a Zaragoza en el vertedero de activos tóxicos de la SAREB mientras se niega a liberar los suelos que realmente darían una respuesta eficaz a la crisis».
Rigor en la negociación
Por ello, exigió «que se paralice esta oferta ridícula y se negocie con rigor». «No queremos más que nadie, pero no vamos a permitir recibir menos que otras capitales por criterios puramente políticos, porque lo que necesitamos es que se pongan a disposición de los ciudadanos los suelos que de verdad permitan edificar de forma rápida, eficiente y a precios asequibles y que el Gobierno de Sánchez entienda que detrás de cada solar hay una familia zaragozana esperando una oportunidad».
Desgranando la oferta de la SAREB, se encuentra, por un lado, una parcela que está clasificada como Suelo No Urbanizable de especial protección (Regadío), la propiedad ofertada es un 6,58% de la parte de copropiedad correspondiente, y además está calificada parcialmente de zona verde y de viario público.
Por otro lado, se oferta por parte de la SAREB que el Ayuntamiento compre por 20.000 euros una parcela que «ya se encuentra edificada y efectivamente destinada al uso de equipamiento deportivo al albergar las piscinas municipales de La Cartuja, y que además deberá ser objeto de cesión obligatoria y gratuita al Ayuntamiento en ejecución del planeamiento si se tramita en la zona un proyecto de reparcelación».
Una tercera parcela, a efectos de suelo, está en situación básica rural y actualmente se destina a tierras arables inactivas. La cuarta parcela también está en situación básica rural, se define mayoritariamente como tierras arables y el Catastro la clasifica como «improductivas en su totalidad», donde además, bajo la superficie de la misma discurre parte de la Red de Colectores de la Carretera de Castellón.
La última es parte de una parcela cuyo sector no cuenta con proyecto de reparcelación aprobado, lo que la clasifica a todos los efectos como suelo en situación básica rural y se destina a pastos arbustivos y matorral, mientras que el Catastro la define como tierras de labor o regadío con intensidad productiva 4.

